lunes, 15 de octubre de 2012

EL CARRO DE SOL

Cuenta la leyenda que Helios era el Dios que todos los días daba la vuelta al cielo con el carro del Sol,  proporcionando luz y calor al mundo.

Faetón era hijo de Helio y fue educado en la Tierra de su madre, en Egipto. Todos los días veía a su padre a lo lejos, pero nunca le visitaba. Se encontraba disgustado, pues ningún amigo le creía que era hijo del Dios Helios, por lo que Faetón pensó en ir a visitar a su padre y pedirle un favor. Tras varios días de viaje, llegó al palacio.....

- Soy tú hijo Faetón. He echo un largo viaje para pedirte un favor.

Pero cuando Faetón dijo lo que quería, el Dios frunció el ceño y se negó.

- Lo que me pides es imposible, hace falta experiencia y tú eres muy jóven.

Faetón insistió, quería que su padre le dejara el carro del Sol para conducirlo y que sus amigos pudiesen verlo, después de mucho insistir, el Dios cedió.

- Bueno sólo por un día, pero mis caballos son muy fuertes, nadie ha podido con ellos, y si se sienten libres, puede ocurrir un desastre.

Al alba saltó Faetón al carro del Sol y empuño  las riendas. Los caballos pronto notaron que no les guiaba la mano firme del Dios. Cuando pasaron por la tierra de Faetón, el joven vio las casas de sus amigos cerradas porque era muy temprano y pensó:

- ¿Cómo van a reconocerme? Tengo que hacer bajar a los caballos.

Pegó con el látigo a los caballos y les hizo descender tanto que no pudo controlarlos.

Los caballos, desbocados, cocearon, galoparon libres y desenfrenados, rozaron la superficie de la tierra, abrasando árboles y plantas. La tierra fértil de Egipto se convirtió en un desierto, a excepción de un hilo de verdor por el que siguieron corriendo las aguas del Nilo, después  convirtió accidentalmente en desierto la mayor parte de Africa, quemando la piel de los etíopes hasta volverla negra, luego los caballos fueron hacia el norte y la tierra se enfrió y los mares se helaron. Faetón invocó a su padre, pero el Dios Sol no pudo ayudarlo así que finalmente Zeus fue obligado a intervenir golpeando el carro desbocado con un rayo para pararlo, y Faetón se ahogó en el río Erídano. Su amigo Cicno se apenó tanto que los dioses lo convirtieron en cisne. Sus hermanas, las helíades (hijas del Sol), también se apenaron y fueron transformadas en alisos o álamos, según Virgilio, convirtiéndose sus lágrimas en ámbar.

Helios lleno de tristeza, salió a buscar su carro, lo encontró en Etiopía, la tierra estaba seca y sin vegetación, los caballos andaban sin rumbo, el Dios se acercó y los condujo lleno de tristeza hacia su reino.


Espero que os haya gustado esta fábula, tanto como a mí  =D 

2 comentarios:

  1. Me encanta la mitología griega! Tienen unas historias bellísimas, y esta es una de ellas. Gracias por compartirla! :)

    Voy a seguir leyendo!!

    Bsos!

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    Respuestas
    1. Hola Esther! Muchas gracias =) Me alegro que te haya gustado!!

      Feliz Día
      Un besazo

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