viernes, 29 de noviembre de 2013

EL ANILLO DE JADE

Mey Mey! Ven hija, ¿Donde estás? Mey Mey
- Sí padre
- ¿Donde estabas Mey?
- Estaba en los jardines de palacio

Mmmm buuueeeno, sabes que ya se acerca tu cumpleaños que será el próximo sábado, estás en edad casadera y como es propio he echo llamar a los pocos principes jóvenes que quedan, no dirás que no ¿eh? me he dejado fuera a todos aquellos hombres mayores como regalo de cumpleaños y no quiero excusas, te tienes que casar y no hay vuelta de hoja, ya puedes volver a tus quehaceres. 

Kasyura era el Rey de Kiyet una civilización ya extinguida,  era bastante mayor y solo tenía a Mey como hija, no podía permitir que su hija se quedara sola, quería un buen marido para ella y la tradición le obligaba a casarla con un príncipe porque nadie nunca antes había roto esta tradición al menos voluntariamente.

Mey no replicó pero una profunda tristeza le inundaba su jóven corazón, ella estaba enamorada del joven aprendiz de cocinero de palacio y solo quedaban 4 días para su décimo octavo cumpleaños, ¿qué hacer?, ¿donde ir?, ¿cómo decirle a su enamorado que va a casarse con otro por imposición de su padre?, en todo esto andaba pensando cuando sin querer tropezó con su madre

-Meeeyyy hija tienes que prestar más atención por donde vas, una princesa no puede ir tan despistada
- Sí madre

Mey se disponía a iniciar su camino  dirección a su dormitorio cuando la madre se percató de que algo pasaba por la cabezita loca de su hija

-Esto...Meey ¿Te pasa algo?
-No
-¿Estas nerviosa por tu cumpleaños?
- Mmmm no
-¿no? ¿Hay algo que quieras contarme?
- No
-¿Pareces triste?
-Eeeeh    Solo un poco abrumada
Acertó a decir Mey
- Bueno ya sabes que siempre puedes hablar conmigo
-Si madre

Por fin! Menudo interrogatorio será mejor que me apresure, tengo que llegar cuanto antes a mi dormitorio y pensar en algo, así que después de varios pasillos interminables consiguio llegar a su refugio, no tenía con quien hablar así que le mando una nota a escondidas a su chico para verse el jueves por la noche en el jardín del silencio, llamado así porque estaba muy muy escondido y desde fuera nunca se podía oír ni ver, aunque se gritase si había alguien dentro, aunque curiosamente desde dentro sí se podía oir si alguien pasaba fuera o cerca del jardín.
La noche del martes pasó como una eternidad y miércoles y jueves le parecieron a Mey un abismo, los nervios los tenía ya a flor de piel, por fin llego su momento tan deseado, esperó a mitad de la noche para escaparse con todo el sigilo del mundo y casi sin darse cuenta consiguió llegar al lugar de la cita, estaba tan nerviosa que no se dio cuenta de que había llegado 10 minutos antes de lo previsto, su angustia estaba llegando ya a rozar la desesperación, y justo estaba tomando la decisión de irse, aparecio Muken que así se llamaba la razón de sus desvelos y como no podía ser de otra manera fue corriendo a sus brazos, le besó tiernamente y le contó lo que su padre planeaba y que en el caso de que no hubiese solución le angustiaba la noche de bodas, Muken se quedo largo rato pensando y de pronto le cambió la mirada

-Mey tenemos una oportunidad
- ¿En serio?
- Sí, recuerdo que mi abuelo me contaba de niño que cuando los Reyes de Kiyet pretenden casar a sus hijas princesas hacen llamar a los principes en edad casadera de todas las tierras y los someten a una serie de pruebas pero si sucede que algún chico que no es principe quiere optar por la mano de la princesa el chico en cuestión tiene que solicitar Estado de Yurakin
- ¿Y eso qué es?
- Pues contaba mi abuelo que el Estado de Yurakin es que, de todas las pruebas a las que son sometidos los principes el que ha solicitado el Estado de Yurakin puede participar en una, si la gana se ganara el respeto del Rey y la mano de la princesa y si pierde,....... es repudiado del Reino y expulsado de las tierras 
- Pero eso es muy arriesgado porque si pierdes nunca más podría besarte, ni verte y me moriria de la pena
- Es un opción, por lo menos es mejor que nada yyyyyyyy respecto a la noche de bodas, sabes que no puedo tocarte, tienes que llegar intacta a ese momento....
- Mira Muken te voy a decir una cosa, si tengo que pasar por ese momento prefiero hacerlo con alguien que quiero antes que forzada por un desconocido, lo he decidido
- Pero Mey si te descubren te van a dar una paliza...
-Anda Muken.....
El no se podía resistir, claro que la deseaba, pero sabía que tenía que respetarla y mientras que pensaba esto Mey se desnudó completamente, así que Muken cedió a los encantos de Mey, ella se acercó suavemente hasta llegar a acariciar sus labios, las llemas de sus dedos empezaron a surcar la línea de su espalda, él a su vez, mientras sus lenguas se rozaban, acariciandose como el viento le sostuvo la cara un momento para luego ir deslizando su mano muy muy muy despacio por su cuello para después ir bajando hasta llegar  a sus senos firmes y tersos, como si de la caricia de una pluma se tratase llegaron sus hábiles dedos a la cálida entrepierna de Mey allí se entretuvo un rato deslizando suavemente sus dedos alrededor de su regalo más preciado, Muken comenzó a besarle el cuello y fue deslizando sus labios por todas y cada una de la líneas que definian el cuerpo de su amada hasta llegar con su lengua a su lugar secreto
- ¿Paro Mey? Aún estas a tiempo
- Muken es a tí a quien yo quiero, y quiero que tu seas el primero

Así que Muken siguio y cuando ya estuvieron llenos de amor se quedaron abrazados hasta el alba bajo la atenta mirada de las estrellas, Mey entonces se apresuró en volver a sus aposentos menos mal que nadie la vio, había pasado la noche mas perfecta de su vida se encontraba plenamente feliz, se dió prisa en deshacer su cama ya que en un rato vendrían a despertarla.

A la hora del desayuno, todo transcurrió con normalidad nadie se había dado cuenta de su feliz travesura, el día se le pasó en un segundo y por fin llegó el sábado, lo cierto es que Mey si estaba especialmente nerviosa aquel día, pues venian los principes y estaban las pruebas, tenía al menos una oportunidad de que su amado cocinero pudiese ganar, esto era muy díficil ya que no sabía a que prueba se enfrentaría y si podría superarla.....pero y si por esas cosas de la vida tuviese fortuna y se hicieran realidad sus sueños......

-Toc Toc
Llamaban a la puerta
-¿Si?
- Hija soy Umiko tu madre
- Pasa pasa
- Hija ¿pero todavía no te has arreglado para recibir a los príncipes?
- Es que no sé que ponerme todos los vestidos son preciosos y no sé cual sería el más apropiado para tal eventualidad.
- Pues decidete rápido, que los principes estan al llegar
- Vale

Umiko se marchó y de entre todos los vestidos fue a elegir el más sencillo porque no quería gustarle a los principes, pero sin querer tuvo el efecto contrario cuando la vieron llegar a la sala de recepción estaba increiblemente radiante, se sentó junto a su padre y este le presentó a los principes que acababan de llegar, solamente eran 2, Mey en el fondo se alegró pues en el caso de que su padre permitiese el Estado de Yurakin su chico solo tendría que competir con dos

- Hija te presento a Wey de las tierras de Weik y estas son sus dotes y a Junra de las tierras de Yite y estos son sus presentes, tal y como manda la tradición tienen que pasar 3 pruebas y el que gane, se ganará tu mano

No había terminado de decir esto cuando una voz gritó
- Solicito el Estado de Yurakin de la Edad de los Antiguos

Era Muken el que había gritado y su voz resultó atronadora en aquella sala, el Rey se quedo boquiabierto, sabía que no podía negarse pero no se lo esperaba, el solicitante tenía opción a participar en una prueba pero era el Rey el que decía en cual, entonces dijo:

-Un momento por favor

Y se retiró a una sala contigua junto con su hija
- ¿Mey? ¿Tú conoces a ese muchacho? Se sincera por favor
- Sí lo conozco
-¿Le quieres?
- Tengo que reconocer que sí
- ¿Y es de corazón sincero?
- Creo que si, que sus sentimientos son puros
-!Y por qué no me has dicho nada! Eres mi única hija algo se me habría ocurrido, ¿no te parece?
- Pero es que yo siempre pensé que tú te opondrías, que por tradición estaba obligada a casarme con un príncipe
- Y en cierto modo así es, pero si no se hubiese presentado tendrias la opción de casarte y verlo de alguna manera, reclamarlo como cocinero hayá donde fueres, si pierde, jamás volverás a verlo
- Lo sé pero si por casualidad gana, tendría una oportunidad de vivir y ser feliz
- Las pruebas que he preparado son dificiles, pero si realmente es de corazón noble ya sé a que prueba se va a someter, pero ya sabes que no te lo puedo decir.

Dicho esto salieron de la sala y volvieron a ocupar sus asientos en la sala de recepción, el Rey se tomó unos segundos y se dirigio al solicitante

- Muchacho ¿cómo te llamas?
- Muken señor
- Bien Muken, !Concedido¡, estás en Estado de Yurakin, cuando llegue tu momento te lo haré saber

Con las mismas se dirigió a los dos principes y les dijo 

-He aqui vuestra primera prueba que valdrá un punto, leer estos pergaminos en silencio tomaros el tiempo que necesiteis y cuando tengais la respuesta decirlo en voz alta

El pergamino de Wey decía:

" Iba andando, sin buscarlo, sin buscarlo lo encontré cuando  lo encontré empezé a buscarlo y me lo llevé"

En el pergamino de Junra ponía:

" Somos hermanos de la misma edad, de tamaños diferentes pero de costumbre igual, tuvimos el mismo palacio, un palacio sin igual, comparable a una carcel de la que no podemos escapar aunque abran las puertas de par en par"

Pasó bastante tiempo cuando Wey se pronunció y dando un paso hacia adelante se dirigió hacia el Rey

- Majestad creo que ya sé cual es la respuesta
-¿La has pensado bien?
- Sí
-¿Seguro?
-Sí
- Muy bien, dí ¿Cuál es la solucion?
- Una piedra
- Me temo que no
-¿no?
-NO!!! La respuesta es el Pensamiento
- Ups

A continuacion se acercó Junra y dijo:
- He hallado la respuesta a este enigma
-¿La has pensado bien?
- Sí
-¿Seguro?
-Sí
- Muy bien, dí ¿Cuál es la solucion?
- Los Dientes
- Aaaah! Muy bien has acertado  

Siguiente prueba, aquí teneis unos cofres, gana el punto aquel que sea capaz de encerrar un rayo de sol, cuando esteis listos volver, Wey y Junra se fueron por separado, estaban bastante desconcertados ¿Cómo iban a atrapar un rayo de sol? volvieron a la sala de recepción cuando el Sol estaba en su punto más alto y ambos se presentaron ante el Rey

- ¿Y bien? Veo que traeis los cofres cerrados, Junra tú serás el primero puesto que ganaste la prueba anterior
Verá Majestad mi cofre está vacío, pues la luz al igual que los sentimientos no se pueden enjaular
Junra abrió el cofre, y efectivamente estaba vacío,
 - Es tu turno Wey
- Pues verá su Majestad, yo recogí unas gotas de agua de la fuente del jardín y subí a lo más alto del palacio, estuve un rato con las manos levantadas con el fin de guardar la luz del sol y podersela ofrecer aquí.
- Pues abre el cofre
Wey abrio el cofre, pero no había más que agua, ninguna luz salió de él
- Lo siento, fuera era tan brillante que pensé que lo conseguiria
 y el Rey muy resuelto contestó:
-Muy bien Junra en efecto la luz al igual que el amor y  el aire  no se pueden encerrar.

Estais en la recta final os vais a enfrentar a la tercera prueba 
- Muken acercate, es hora de demostrar tu valia
- Esta es la tercera prueba, que vale 2 puntos, si Muken ganase tendría que desempatar con Junra que hasta ahora es nuestro ganador, y si pierde.... bueno todos sabemos lo que sucederá. 
- En esta prueba tendreis que armaros de valor y vais a bajar uno a uno a lo más profundo de los sótanos de mi palacio, y cuando subais tendreis que contarme el secreto que allí guardo, suerte a todos

El primero en bajar fue Junra, y después de mucho bajar y bajar escrutó en la oscuridad y horrorizado contempló que allí había un dragón, el dragón lo vió y le preguntó
- Dime Junra ¿A qué has bajado?
Junra que le temblaban hasta las piernas dijo
- Aaaa..... a matarte
- Mientes, no te han mandado a matarme, veo que tu corazón es oscuro y no quieres a la princesa, lo que ansías por encima de todo son las riquezas que puedes conseguir con esta boda

Y de pronto antes de que Junra pudiese reaccionar el dragón abrió su boca y una gran llamarada redujo a cenizas a Junra.
En la sala de recepción comenzaron a impacientarse porque Junra no subía y el Rey que era conocedor de lo que guardaba le propuso cortesmente a Wey que bajara, este así lo hizo y cuando consiguió llegar encontró al dragón y Wey muy lanzado le soltó:

- Eh oye! Te estoy hablando maldita bestia
- Dime Wey
-Ostras sabes hablar
- Yo sé muchas cosas, por cierto ¿A qué has bajado?
- ¿No dices que sabes muchas cosas? Pues seguro que ya sabes  que estoy haciendo aquí
-!Oye listillo nunca se te ocurra enojar a un dragón, te he echo una pregunta y tú debes contestar!
- Eeeeestooo, pues he bajado a desvelar un secreto que por cierto ya se cual es, el secreto del Rey es que guarda un dragón
- Eres valiente y sincero Wey pero muuuuy NECIO no ves más allá de lo que tienes delante, nunca serás un buen rey, más vale que guardes silencio para siempre

Con un rápido movimiento se avalanzó sobre Wey y se lo comió de un bocado.
Ya estaba empezando a caer la tarde y Wey no subía  así que el Rey le propuso a Muken que bajara y este tan campante tomo rumbo hacia su destino, cuando llegó abajo se quedó muy muy sorprendio

-Oooooh! Eres un dragón, eres la cosa más bonita que he visto en mi vida
- Muchas gracias Muken, dime ¿A qué has bajado?
- Pues......realmente he bajado por el amor de una mujer, pero nunca me hubiese imaginado que me encontraría con un ser tan extraordinario.
- Vas por buen camino , yyyy ¿has hallado la respuesta al reto del Rey?
Muken se quedo un rato contemplando aquel espectaculo maravillado y titubeando con voz muy tenue le contestó:
- Pues veras, me he dado cuenta que pareces triste, como si llevaras aquí mucho tiempo,mmmmmm creo, !no te ofendas¡,  no creo que un simple hombre aunque sea Rey tenga la fuerza suficiente para reducir a un dragón, así que deduzco que estas prisionero pero no por imposición del Rey así que puede ser que sea  por eso por lo que te esconde, porque si él te hubiese reducido, presumiria de ello con todo el mundo
- Muy bien puedes marcharte

Muken subió y fue a ver al Rey y le dijo ya sé cual es su secreto
-Habla muchacho
- Su secreto es, que guarda a un ser especial y delicado que ansía sobre todas las cosas la libertad y que poco a poco se está ahogando entre cuatro paredes
- En efecto, hace ya mucho tiempo, era yo muy joven casi un adolescente  le robe a una joven un anillo de Jade era precioso, para regalarselo a mi amada, curiosamente este anillo, era el anillo de compromiso de la muchacha y la muchacha por más que le explicó a su futuro marido que se lo habían robado  él la culpó de infidelidad, y ella que iba a ser rica quedó pobre como esclava al servicio del que fuese a ser su marido, pero yo no lo supe hasta mucho después así que un día vino a palacio a suplicar limosna y cuando me vio me maldijo y me dijo que nunca más tendría romanticismo con mi amada esposa y que al igual que yo le había quitado lo más preciado de su vida ella condenaba mi corazón en forma de dragón hasta que restaurase la pieza robada a su dueño, de forma que si algo le sucedia al dragón tambien me sucedería a mí y ese es mi gran secreto
- Pero Majestad eso es fácil, solo tiene que decirle a su esposa la verdad, que lo robó para ella, y que lo tiene que devolver a su legítimo dueño
- Ya Muken! Lo que pasa es que mi señora lo perdió hace muchos años
- Vaya
-Un momento, esperar un momento
Mey salió corriendo a su dormitorio y cuando volvió le preguntó a su padre
-¿Es este? Papá ¿Es éste?
- Pero hija......todos estos años.....¿Cómo es posible?
- Lo encontré un día bajo la cama de mamá cuando estaba jugando al escondite y me gustó tanto que me lo guardé, pensé que no lo echaría en falta.
- Anda, apresúrate que preparen mi carruaje

El Rey Kasyura de Kiyet salió raúdo como el rayo en busca del verdadero dueño del anillo, pues sabía perfectamente de su paradero, entonces este fué a buscar a la mujer que en su día fue su prometida ya que la tenía trabajando en el servicio de su corte como castigo del engaño y le pidió perdón, esta le pidió una cosa al que ahora era su amo, ser libre y el anillo, por supuesto la eximio de todo castigo y le concedió su petición , la mujer se dirigió entonces al Rey y le dijo:

- ¿por qué has tardado tanto?
-Porque mi mujer perdió el anillo, le expliqué lo importante que era para mí aquel objeto, que yo había robado y lo que conllevaba si no lo devolvía y por más que lo buscamos no apareció por ningún sitio, pero quiso el destino que por fortuna mi hija lo encontrase y como travesura inocente de niña pequeña lo guardo en sus aposentos, y por circunstancias que no vienen al caso hoy a desvelado que ella lo tenía, y por eso estamos aquí hablando.
- Por fin has confesado, ahora tú corazón es tuyo, y el dragón ahora es real y por fin libre de ir a donde quiera al igual que yo

Y dicho esto ella se fue felizmente dejando atras a la pena, el Rey volvió a palacio y el día de la boda, el dragón y la mujer aparecieron en aquel evento, y le llevaron dos regalos a los enamorados

- Por favor aceptar estos presentes,  el anillo que simboliza la pureza de un corazón noble, el mismo que tuviste tú al hablarle con franqueza al dragón y esta escama de dragón para que recordeis siempre lo que significa el amor.

Dicho esto, dragón y mujer se fundieron en uno, tanto sufrimiento vivido....., los dos presos durante largo tiempo, los unieron como por arte de magia de tal manera que al dragón le salieron unas alas preciosas y majestuosamente se fue volando, desde aquel día los dragones pudieron volar

Muken y Mey se casarón y vivieron felizes



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